Cantabria intentará aliviar las dificultades de las empresas de juego con una rebaja de impuestos. El Gobierno de Ignacio Diego adaptará las reformas perfiladas por Castilla y León o Valencia, cuya filosofía es que la Administración renuncia a parte de su recaudación, si a cambio los propietarios de las salas mantienen sus plantillas, cuando no las aumentan. En compensación, las dos comunidades citadas aprovecharán la nueva legislación nacional para cobrar por otras vías: de las apuestas 'online', y de las nuevas máquinas de bingo electrónico.
Aquí la modificación será algo más liviana. La base imponible sobre la que bingos y casinos cántabros pagarán sus tasas se calculará según su actividad. Para los casinos, significa «la diferencia entre el importe total de los ingresos procedentes del juego y las cantidades satisfechas a los jugadores por sus ganancias». No se computará lo obtenido por el cobro de entrada al salón.
Para los bingos, la base saldrá de «la diferencia entre el valor facial de los cartones adquiridos y las cantidades satisfechas a los jugadores por sus ganancias». Y con las máquinas de juego, cada una pagará una cantidad fija según su categoría.
TIPOS Y MÁQUINAS.
Los cambios los recoge el Anteproyecto de la Ley de Acompañamiento de los Presupuestos (de nombre oficial, Ley de Medidas Fiscales y Administrativa), que la Consejería de Economía presentará hoy lunes junto con las previsiones contables de 2012.
Los casinos pagarán un tipo impositivo variable según el volumen de negocio, del 24% al 60%. Y los bingos, el 50%, del cual un 10% será repercutido de forma proporcional sobre los jugadores premiados en cada partida.
A su vez, las máquinas recreativas tipo B, que son las más frecuentes y que en Cantabria rondan las 4.000, se gravarán con una cuota anual de 3.600 euros, ampliable según el número de jugadores que puedan participar a la vez en distintos juegos.
Con este grupo, la Administración permitirá que los establecimientos mantengan cada año un 8% de los aparatos inactivos, por los que pagarán un 20% de la cuota. Serán bajas temporales, por un plazo máximo de nueve meses, y con una distribución discrecional de las máquinas apagadas según prioridad del empresario. Con una salvedad: «De no mantenerse la plantilla de trabajadores, se procederá a la liquidación de las cantidades no ingresadas».
Es decir, que si el propietario despide a alguien, habrá de pagar el porcentaje completo que se ha ahorrado por cada aparato, «junto con los correspondientes intereses de demora»; y abonarlo en «los primeros 30 días del año 2013».
Sólo los bingos tienen asociados en Cantabria a su convenio colectivo unas 150 personas.
Fuente: diariomontanes.es |